Posted on: 27 de septiembre de 2026 Posted by: Sandra Roch Vallejo Comments: 0

Si utilizas GPTs personalizados de ChatGPT para trabajar, hay una fecha que deberías tener controlada: 11 de diciembre de 2026. OpenAI tiene prevista para ese día la retirada general de los GPTs personalizados. Y, si entras en uno que has creado tú y tienes ya disponible la migración, verás la opción “Migrar a complemento”. Parece bastante sencillo: tienes un GPT, va a desaparecer, ChatGPT te da un botón para migrarlo y lo pulsas. Pues yo no lo haría así. De hecho, estoy revisando mis propios GPTs uno por uno antes de migrar nada. Porque que ChatGPT te permita convertir un GPT en complemento no significa que esa sea la mejor opción para todo lo que tienes creado.

Eso significa que, si tienes GPTs que utilizas para trabajar en tu empresa, en algún momento tendrás que decidir qué haces con todo lo que has construido dentro. Y aquí es donde yo no esperaría a que aparezca un botón de migración para pulsarlo y llevarme todo tal cual.

Estoy haciendo justo lo contrario con los míos: revisarlos uno por uno para entender qué trabajo hace cada uno y decidir cómo merece la pena reconstruirlo.

Porque el valor de un GPT no está en que se llame GPT. Está en el trabajo que habías conseguido que hiciera.

Primero: solo puedes migrar los GPTs que has creado tú

OpenAI ha anunciado la retirada de los GPTs personalizados y recomienda preparar los flujos que queramos conservar para migrarlos a complementos. Los GPTs existentes continúan funcionando hasta la fecha de retirada que corresponda a la cuenta o espacio de trabajo.

Por tanto, no necesitas desmontar mañana todo lo que has creado. Pero tampoco esperaría al último día.

La situación cambia bastante dependiendo del uso que les hayas dado. Si creaste dos GPTs por probar y llevan meses abandonados, probablemente no tengas un gran problema. Si tienes uno para preparar contenido, otro para analizar documentos, otro para revisar trabajo y otro con procedimientos de tu empresa que utilizas todas las semanas, entonces ya no estamos hablando de una función de ChatGPT que probaste un día.

Estamos hablando de una parte de tu forma de trabajar. Y eso sí merece revisarlo antes de migrar nada.

Antes de migrar un GPT, mira para qué lo utilizas

Imagina que te mudas de oficina y, en lugar de revisar lo que tienes, vacías todos los cajones directamente en cajas. A la nueva oficina llegarán los documentos que utilizas, pero también papeles que ya no sirven, tres cargadores de procedencia desconocida, un cable que nadie tira porque quizá algún día descubramos para qué sirve y aquella grapadora que lleva años sin funcionar.

Con los GPTs puede pasar exactamente lo mismo. Los has ido creando según aparecían necesidades. Puede que algunos sigan siendo fundamentales para tu trabajo, que otros hayan quedado desactualizados y que incluso tengas dos haciendo prácticamente la misma tarea.

Por eso mi primera pregunta no sería “¿cómo migro este GPT?”, sino “¿qué trabajo estaba haciendo realmente este GPT?”.

OpenAI recomienda revisar las instrucciones, los archivos de referencia y las aplicaciones de los GPTs que quieras conservar. También aconseja guardar algunas peticiones que conozcas bien para poder comprobar después si la alternativa sigue haciendo correctamente ese trabajo.

Quizá descubras que aquel GPT que parecía complicadísimo simplemente tiene unas instrucciones, consulta determinados documentos, sigue una serie de pasos y comprueba unas condiciones antes de entregarte el resultado. Y entonces aparece otra pregunta: ¿necesitas reconstruir exactamente el mismo GPT o parte de ese trabajo podría convertirse en una Habilidad de ChatGPT?

Qué es una Habilidad de ChatGPT

En ChatGPT las encontrarás como Habilidades. Si en algún sitio lees Skills, se están refiriendo a lo mismo.

Una Habilidad es un flujo de trabajo reutilizable que ayuda a ChatGPT a realizar una tarea siguiendo unas instrucciones determinadas. Puede incluir instrucciones, ejemplos, recursos de apoyo, pasos reutilizables e incluso código.

Hay una diferencia que me parece especialmente interesante respecto a cómo trabajábamos con los GPTs: una vez instalada, ChatGPT puede utilizar automáticamente una o varias Habilidades cuando detecta que resultan útiles para lo que estás haciendo.

Hasta ahora podías pensar: “Para esto tengo un GPT”. Tenías que buscarlo, entrar y trabajar dentro de él. Con una Habilidad, lo importante ya no tiene por qué ser entrar en un asistente independiente, sino conseguir que ChatGPT conozca el procedimiento que debe aplicar cuando aparece determinada tarea.

Un ejemplo: un GPT que utilizas para SEO

Imagina que tienes un GPT exclusivamente para trabajar el SEO de tu página web. Dentro has ido definiendo cómo quieres que analice una página, qué debe comprobar, cómo debe identificar la intención de búsqueda, qué criterios tiene que seguir antes de crear una URL y cómo debe comprobar que dos contenidos no terminen compitiendo por la misma búsqueda.

Hasta ahora quizá entrabas en ese GPT cada vez que querías trabajar el SEO. Pero ¿qué necesitas realmente? ¿Un asistente independiente llamado “SEO” o que ChatGPT conozca tus criterios y los aplique correctamente cuando estás trabajando el SEO de tu web?

En el segundo caso, ese procedimiento puede tener sentido como Habilidad. Es precisamente una de las cosas que estoy revisando con mis propios GPTs: no replicar automáticamente lo que tenía, sino identificar qué había conseguido que hiciera cada uno.

Además, ChatGPT no solo está cambiando cómo trabajamos dentro de la herramienta. También está cambiando cómo las personas buscan información y encuentran empresas y servicios. Por eso ya expliqué en cómo preparar una web para aparecer en herramientas de inteligencia artificial qué estoy haciendo también en esa parte de mi negocio.

Por qué yo no migraría automáticamente todos mis GPTs a complementos

Aquí está la razón principal por la que estoy revisando los míos antes de migrarlos. Los complementos se utilizan en Work, y ese uso consume créditos. Si tengo un GPT que utilizo prácticamente todos los días y lo que contiene es fundamentalmente una forma concreta de hacer una tarea, no quiero convertirlo automáticamente en complemento simplemente porque ChatGPT me ofrece ese botón. Primero voy a comprobar si puedo reconstruir ese procedimiento como Habilidad. Un plugin puede agrupar Habilidades y también aplicaciones que permiten trabajar con servicios externos, información o acciones.

De hecho, un plugin puede contener solo Habilidades, aplicaciones o ambas cosas.

Por eso no plantearía la decisión simplemente como “Habilidad o plugin”. Primero hay que mirar qué hacía el GPT y qué necesita el proceso que queremos conservar. Puede que lo importante sean las instrucciones y la forma de ejecutar una tarea. Puede que además necesite trabajar con aplicaciones externas. Puede que tenga varias funciones que ahora interese reorganizar. O puede que descubramos que no merece la pena reconstruirlo.

La herramienta viene después.

Las seis cosas que revisaría antes de migrar un GPT

  1. Qué tarea resuelve realmente. No te quedes con el nombre que le pusiste. Mira qué trabajo hace y para qué lo utilizas.
  2. Qué instrucciones necesita. Puede que buena parte de su valor esté en las reglas que has ido corrigiendo y afinando con el tiempo.
  3. Qué información consulta. Revisa documentos, archivos, ejemplos y cualquier otro material que necesite para trabajar.
  4. Si necesita aplicaciones externas. Un GPT que solo sigue instrucciones no plantea la misma necesidad que otro que depende de servicios externos.
  5. Si todavía lo utilizas. Tener algo construido no obliga a conservarlo para siempre.
  6. Si se solapa con otro. Si dos GPTs terminan resolviendo prácticamente lo mismo, este puede ser un buen momento para dejar de mantener dos sistemas distintos.

Solo después decidiría cómo reconstruir cada uno.

Entonces, ¿para qué dejaría un complemento?

Este es uno de los errores que quiero evitar con los míos: construir un sistema enorme para resolver una tarea pequeña.

Si tengo unas instrucciones concretas que necesito aplicar cada vez que hago determinada tarea, puede que una Habilidad sea suficiente. Si el trabajo necesita aplicaciones externas, permisos o información procedente de otros servicios, habrá que estudiar qué estructura necesita. Y si descubro que un GPT ya no aporta nada, también existe la posibilidad de no reconstruirlo.

Esta revisión tiene bastante relación con algo que ocurre fuera de ChatGPT. Cuando un negocio va añadiendo herramientas y procedimientos según aparecen necesidades, llega un momento en el que nadie se ha parado a comprobar cómo encajan entre sí.

Por eso, antes de añadir otra pieza, revisaría qué tarea estabas intentando resolver y dónde encaja dentro del resto del negocio. En cómo gestionar mejor tu negocio explico precisamente por qué organizar procesos no consiste en ir acumulando herramientas.

¿Y qué pasa con los GPTs que te ha compartido otra persona?

Si utilizas un GPT creado por otra persona, la situación es diferente. Tú puedes utilizarlo, pero no puedes migrarlo porque no lo has creado. La decisión sobre qué hacer con ese GPT corresponde a su creador. Además, que ahora tengas acceso a ese GPT no significa que vayas a tener automáticamente acceso a lo que su creador prepare para sustituirlo.

Por eso no basaría una decisión en una tabla que has encontrado hace tres meses ni asumiría que una función no existe para ti porque otra persona no la tenga. Entraría en tu cuenta y comprobaría qué tienes disponible.

Si tienes Habilidades, podemos estudiar qué procedimientos encajan ahí. Si tienes acceso a complementos, podemos revisar cuándo tiene sentido utilizarlos. Y si alguna función todavía no aparece, tendremos que trabajar con lo que realmente tienes disponible.

La retirada de los GPTs puede venirte bastante bien

Si utilizas ChatGPT de forma habitual en tu empresa, es fácil que hayas ido acumulando instrucciones, archivos, GPTs y procedimientos según aparecían nuevas necesidades.

Al principio funciona. Después llega un momento en el que tienes que recordar qué GPT hacía cada tarea, dónde guardaste determinadas instrucciones, qué conversación contenía aquella corrección importante o qué aplicación necesitabas para completar un proceso.

La retirada de los GPTs nos obliga a revisar parte de todo eso. Ya que tenemos que hacerlo, yo aprovecharía para ordenar. No para cambiar lo que funciona, ni para instalar la novedad de turno. Para identificar qué merece conservarse, qué conviene reorganizar y qué ya no necesitas.

Esto es lo que estoy haciendo con mis propios GPTs

Yo ya estoy revisando los míos. Y no voy a pulsar “Migrar a complemento” en todos. Estoy mirando qué función cumplía cada uno, qué instrucciones quiero conservar, qué recursos necesita y cómo quiero utilizarlo a partir de ahora.

Estoy mirando qué función cumplía cada uno, qué instrucciones merece la pena conservar y qué estructura tiene sentido ahora. En algunos casos prefiero reconstruir el procedimiento como Habilidad. En otros habrá que estudiar si necesita aplicaciones u otras piezas. Y alguno probablemente no merece que invierta tiempo en reconstruirlo.

Mi criterio es bastante sencillo: ¿cuál es la forma más sencilla de conseguir que este trabajo se siga haciendo bien?

Si algo funciona, no quiero desmontarlo porque haya aparecido una función nueva. Pero si tengo que modificarlo porque la herramienta que utilizaba va a desaparecer, prefiero aprovechar para comprobar si puedo dejarlo mejor organizado.

Qué haría ahora si utilizas GPTs personalizados

No esperaría a diciembre, pero tampoco empezaría a pulsar botones de migración a toda velocidad. Primero separaría los GPTs creados por ti de los que pertenecen a otras personas. Sí empezaría a identificar los GPTs que realmente utilizas y qué necesitas conservar de cada uno. Revisaría sus instrucciones, archivos, aplicaciones y tareas, y guardaría algunas peticiones que conozcas bien para poder comparar después si la alternativa entrega un resultado equivalente.

Con eso tendrás una imagen bastante más clara de lo que necesitas cuando llegue el momento de migrar. Y, sobre todo, evitarás llegar a diciembre intentando recordar qué demonios había dentro de quince GPTs creados durante los últimos años.

Si utilizas GPTs dentro de tu empresa y no tienes claro cómo reorganizar lo que has construido, podemos revisar primero qué tienes y qué función cumple cada pieza. Después vemos qué merece conservarse, qué necesita otra estructura y qué no tocaría.

Primero entendemos qué necesitas. Después decidimos qué implementar.

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